La madera es un material orgánico sólido y fibroso que se encuentra bajo la corteza de los árboles y que el hombre lleva utilizando desde tiempos remotos. Sus componentes principales son la celulosa, la lignina (que le proporciona dureza y protección), la hemicelulosa y en menor medida, resinas, ceras y grasas.

Ventanas de Madera

Ventanas de Madera

Del tipo de madera y el proceso de secado dependerán la resistencia y calidad de ésta. Cada tipo de madera tiene unas características concretas de dureza, estabilidad, durabilidad, elasticidad, textura y color, cualidades clave a la hora de elegir el tipo de madera más apropiado para un propósito concreto.

Para los marcos de ventanas generalmente se emplean maderas de crecimiento rápido, denominadas blandas por la facilidad con que se trabajan que no por su dureza -que puede ser la misma o mayor que las maderas duras y depende de la especie- y que normalmente son coníferas como el pino, el abeto o el ciprés.

También se usan bastante los perfiles exteriores de madera de cedro rojo, teca o caoba que destacan por su resistencia natural a la intemperie y a los insectos y hongos, mientras que en los países nórdicos es más común el uso del abeto rojo, el pino rojo y el abedul.

Las tradicionales ventanas de madera hoy en día se usan en las casas rústicas y en algunas viviendas unifamiliares, aunque en países muy fríos como Suecia, Finlandia, Islandia o Canadá siguen siendo muy utilizadas por su aislamiento térmico y resistencia.

Los sistemas más comunes de apertura son el de dos hojas abatibles de eje vertical y el de guillotina y por norma general son de perfilería europea, con doble burlete, doble galce y preparadas para vidrio de cámara. Los precios variarán dependiendo sobre todo del tipo de madera a utilizar y también del tipo de sistema de apertura.

Beneficios e Inconvenientes de las Ventanas de Madera

Renovable y reciclable, la madera es asimismo el material que requiere menos energía para su producción, por todo ello es la opción más ecológica de todas. Su uso también beneficia nuestra salud, pues este material natural transpira absorbiendo y expulsando la humedad ambiental mientras que su estructura celular proporciona una protección termoaislante excepcional, lo que ayuda a prevenir enfermedades del aparato respiratorio, enfermedades óseas, de tipo reumático y alergias.

En lo que se refiere a la estética, unas ventanas de madera presentan un mayor valor decorativo y confieren siempre al hogar un ambiente más acogedor y cálido. Sin embargo, la madera que va a estar a la intemperie requiere de medios protectores que la preserven de los agentes externos: el sol, la humedad, la lluvia, los cambios de temperatura, los hongos y los insectos.

Algunas maderas ya presentan una protección natural contra los agentes bióticos u organismos, cuyo grado dependerá de la especie y la cantidad de resinas, aceites y taninos que contengan. A pesar de ello, todas se ven afectadas en mayor o menor medida por los agentes abióticos o atmosféricos: el contacto constante con la humedad y lluvia deforman la madera, el sol la degrada y decolora y los cambios bruscos de temperatura causan la aparición de grietas.

Por otro lado, a pesar de ser un material combustible, la madera presenta un buen comportamiento ante el fuego por su baja conductividad térmica, lenta carbonización y emisión de gases de combustión no tóxicos. Mientras que agentes químicos como lejías alcalinas, ácidos fuertes o detergentes también pueden dañar la madera alterándola y decolorándola.

El grado de resistencia natural de cada especie de madera ante todos estos agentes degradadores denota su durabilidad. Así pues, cada madera tendrá que recibir uno o varios tratamientos teniendo en cuenta la especie y su resistencia a los elementos a los que vaya a estar expuesta.

Tratamientos y Mantenimiento de la Madera

Hoy en día existen muchos tipos de protectores, barnices, aceites y pinturas que permiten conservar muy bien la madera, aunque conlleva un mantenimiento cada cierto periodo de tiempo. Dentro de los protectores especializados están los tratamientos a poro abierto, es decir, que no cierran el poro de la madera permitiéndole respirar, asimismo hay tratamientos de tipo ecológico de igual o superior calidad.

Los protectores de la madera pueden contener uno o varios de estos tratamientos:

  • Lasures: protegen de la fotodegradación de los rayos solares
  • Hidrófugos: evitan la humedad y las filtraciones
  • Fungicidas: protegen contra los hongos
  • Insecticidas: protegen contra los insectos
  • Ignífugos: retardan la llama y reducen la propagación y el humo
  • Protectores de Fondo: evitan en parte la aparición de grietas

Los lasures son protectores pigmentados que penetran profundamente en la madera y que al contrario que los barnices, no forman capa, pues son a poro abierto, de forma que permite que la madera respire y mantenga un equilibrio constante entre la humedad del medio ambiente y la de la madera.

Sin embargo, la aplicación directa o única del lasur sólo es recomendable en maderas muy resistentes al exterior, para el resto de las maderas es necesario aplicar primero un protector de fondo, sobre todo si va a estar expuesta a la acción directa del sol y después el lasur.

El protector de fondo ayuda con el problema de las grietas, las cuales pueden producirse por los cambios bruscos de temperaturas y humedad que se dan en lugares donde se produce una gran diferencia de estas entre el día y la noche o el verano y el invierno, o también por usar maderas que no se han secado correctamente (lentamente).

También se pueden usar exclusivamente aceites protectores, como el aceite de teca en maderas muy resistentes como las tropicales iroko o teca o maderas nobles como el nogal o el roble, que además de proteger la madera la enriquecen y embellecen.

Según el tratamiento el método de aplicación puede ser con pincel, brocha, por pulverización, presión, inmersión o con un trapo en el caso de los aceites. Por su parte, las revisiones de mantenimiento varían dependiendo del tipo madera, los agentes degradadores y los tratamientos utilizados.

Barnices y Pinturas Naturales y Ecológicas para Ventanas de Madera

Los barnices y pinturas naturales y ecológicas están compuestos de materias primas de origen vegetal y/o mineral, como el aceite de linaza que tiene unas propiedades protectoras excelentes, permitiendo respirar a la madera y respetando su estructura sin modificarla ni plastificarla.

Al contrario que los productos sintéticos, las pinturas ecológicas no contienen agentes cancerígenos como los disolventes sintéticos, ni resinas de vinilo como los productos de PVC que pueden dañar los pulmones, la sangre, el hígado, irritar la piel y causar cáncer.

Las bases de fondo ecológicas se basan en aceites naturales muy parecidos a los de la propia madera, por lo que pueden adherirse mejor a la pintura al mismo tiempo que forman una capa contra el ataque de hongos e insectos y ayudan a rejuvenecer las maderas estropeadas y envejecidas.

Ventajas y Desventajas de las Ventanas de Madera

La ventana de madera tiene considerables ventajas:

  • Muy buen aislante térmico contra el frío y el calor
  • Aislante acústico y eléctrico
  • Baja conductividad térmica
  • Material natural y ecológico
  • Consumo de energía bajo en su proceso de transformación
  • Equilibra los niveles de humedad
  • Es un material reciclable y biodegradable
  • Variedad de tipos de madera y durezas
  • Diversidad de colores, veteados, brillos y acabados
  • Absorbe las radiaciones electromagnéticas
  • Fácil de trabajar, adaptar y ligero
  • Material atractivo, confortable y cálido
  • Posibilidad de usar tratamientos naturales no tóxicos

Las desventajas de las Ventanas de Madera son:

  • Requieren de un mantenimiento periódico
  • Más sensible que otros materiales a cambios bruscos de temperaturas
  • Se degradan por la acción continua de los rayos uva y ultravioleta
  • Según la especie pueden atacarla hongos, mohos e insectos
  • Se pueden deformar con humedad o lluvia constantes

Fuentes: